Por aquel entonces vivía bajo el peso del sol del verano sevillano. El cielo era de un azul blanquecino tan intenso que dolía mirarlo. Los meses de agosto me los pasaba encerrada en casa bajo el aire acondicionado leyendo y escribiendo. No vayáis a pensar que eran meses tranquilos, las ideas bullían en mi cabeza y era el momento de escupirlo todo, de trasvasar a palabras todo lo acontecido a lo largo del invierno y la primavera, de convertirlo en materia, concretarlo, porque la palabra es una cierta forma de materialización de las ideas.
En fin, que fue en agosto cuando escribí este relato. Por aquel entonces también preparaba la tesis doctoral, pero sería en agosto del año siguiente cuando me dediqué a organizarla y darle forma. Cuento lo de la tesis porque el tema del relato está vinculado al de la tesis. Una siempre ha de escribir sobre lo que vive, sobre quién es. Porque la ficción no puede construirse ajena al escritor. No se puede escribir sobre lo que no se sabe, lo que no se vive.
El relato tuvo varios títulos y creo que he escrito dos versiones del mismo. Porque hay muchas formas de abordar una historia y me gusta experimentar con ello. A esta versión la titulé “El instrumento” porque el personaje principal se considera un Instrumento de Dios. Se trata de un tipo de narcisista espiritual cuyo perfil psicológico me interesaba. Cuando nos adentramos en el mundo de las religiones, en realidad resulta más o menos común este tipo de personalidades. Pero de entrada choca y llama la atención. Al final el relato es un relato, no vayan a pensar que es un análisis psicológico con algún tipo de seriedad. Es más bien un canal de desahogo a través de las palabras para expresar cómo me impactaron este tipo de personas. Un relato que es un juego de palabras simplemente, lúdico, un poco gamberro, con sentido del humor (creo o por lo menos para mí lo tiene). Me reí ciertamente escribiéndolo y ahora leyéndolo también he vuelto a reírme.
El relato ha sido publicado en el número 126 (Abril-Junio de 2026) de GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades del Departamento de Las Lenguas, las Artes y el Deporte de la Facultad de Ciencias de la Educación de Málaga. Revista en la que además he publicado anteriormente otros relatos que están reseñados en el blog como: La explosión, La poética del alquimista o Proyecto Monkey.
Y es que me encanta escribir relatos, pero también me gusta que vean la luz y se enfrenten al mundo de los lectores. Aquí os dejo el enlace de acceso al relato y además os animo a leer otros de la revista.
El instrumento: un relato psicológico
Es difícil ilustrar esta entrada con una imagen, pero me he decantado por este grupo escultórico que se titula “Echando una escansá” del artista Víctor Ara. Lo realizó en el año 2000 en la V Edición de los Encuentros de Arte de Genalguacil. Bajo el peso el sol se relajan estos personajes y quizás dialogan de forma distendida. En cierto modo representan ese momento lúdico en el que creaba la ficción en aquel agosto de canícula bajo cuya influencia escribí el relato.





