domingo, 14 de noviembre de 2021

Sierra Carbonera: Flora y Fauna, en la Cadena Ser

 A finales de Agosto colaboré con un podcast en el espacio "La Línea, todo por descubrir" de la Cadena Ser. Fue una cosa breve, con la que pretendía valorizar la Sierra Carbonera del Campo de Gibraltar. No había tenido hueco para subirlo al blog hasta ahora. 

Aquí os dejo el enlace:

Sierra Carbonera: Flora y Fauna

Con el título "Sierra Carbonera: Flora y Fauna" os presento una breve introducción a la ecología de la Sierra Carbonera. Enumero algunas de las especies vegetales y animales más comunes de este espacio natural por el que tantas veces he caminado. 

Ha sido principalmente en mi otro blog, el de naturaleza (https://alikinature.blogspot.com/) en el que he ido indagando en las principales especies que voy localizando por la zona. Es un espacio de encuentros con la naturaleza que me ha aportado muy gratos momentos. 

Siempre me había dedicado a especies individualmente y nunca había realizado una visión general o global de la Sierra. Por supuesto que faltan muchas especies por nombrar en el podcast pero espero haber sabido aportar la visión global necesaria para una llamada a la valorización de este espacio tantas veces amenazado. Una zona que tanto linenses como sanroqueños debemos cuidar y proteger por ser parte indispensable de nuestro patrimonio. 

Sin más, cierro la entrada con una fotografía del torvisco en flor en la Sierra Carbonera, estampa típica de estos días otoñales. 



miércoles, 18 de agosto de 2021

Poema en El Cultural de La Línea de Julio

Como en los meses precedentes, en el pasado Julio se incluyó uno de mis poemas en la revista El Cultural de La Línea. No había tenido tiempo de reseñarlo. Se trata del poema titulado "La nave en alta mar" un poema con la temática del mar, como tantos otros. Mi cuerpo flotante como una nave a la deriva en alta mar, donde habitan las esperanzas y los sueños, donde naufragan también. No diré más, lean. No me gusta acaparar la interpretación de mis poemas, en realidad tampoco la de los poemas de nadie. Ya lo he dicho muchas veces, acaparar una interpretación es en cierto modo matar la palabra poética, que siempre ha de estas abierta a los múltiples significados. 

Seguidamente os dejo el enlace a la revista. El poema está en la página 57. Aunque os animo a leer la revista completa o al menos a echarle un vistazo, pues tiene muchos artículos interesantes, sobre todo de la historia del Campo de Gibraltar.

Revista El Cultural de La Línea de Julio 2021

Sin más os dejo la entrada con una imagen tomada en una de las playas de La Línea de la Concepción. Se trata de un tronco que las mareas trajeron a la orilla. Un tronco-cuerpo flotante, a merced de las mareas, que acabó varado en la orilla, expuesto al sol y las arenas. 



miércoles, 16 de junio de 2021

Poemas en El Cultural de La Línea de Junio

Como en los meses anteriores la revista El Cultural de La Línea publica en su número de Junio algunos de mis poemas.  

Son dos poemas los que podéis encontrar en este número. Están en la página 53, pero como siempre os animo a leer la revista completa. Es gratuita y en ella podréis encontrar artículos muy interesantes y por supuesto otros poemas. El enlace a través del cual podéis acceder a sus contenidos es el siguiente:


En cuanto a mis poemas, como en otras ocasiones, reitero que no me gusta acaparar la interpretación de mis poemas, porque la poesía es siempre algo abierto al mundo de los significados, accesible desde cada momento, viva en el interior de cada persona. Uno de los poemas se titula "Nota musical" y hace referencia a lo efímero. Pertenece al poemario "Lírica de las imágenes del camino" y sólo diré que por aquel entonces, cuando lo escribí leía a Khalil Gibrán y este poema concretamente está en deuda con su creación poética. 

En cuanto al otro poema, se titula "La carga" e incide en la misma temática de lo efímero, lo inacaparable de la existencia humana que no puede cargar con una mirada, ni con el corazón del otro que es como el agua que se escapa por las costuras. 

Sin más, no dejen de visitar la revista. Dejo la entrada con una imagen tomada en las cumbres de la Sierra Nevada. El agua del deshielo fluyendo incontenible por las laderas en la primavera hasta deshacerse y desaparecer. Las efímeras escorrentías. 



martes, 25 de mayo de 2021

Poemas en El Cultural de La Línea de mayo

Como en los meses precedentes, en el número de Mayo de la Revista El Cultural de La Línea, se han publicado algunos de mis poemas. Estos pertenecen a un poemario que titulé "Lírica de las imágenes del camino" escrito hace años e inédito. En ellos pretendo ahondar en símbolos poéticos, como metáforas o alegorías, a través de las cuales vemos y comprendemos la vida; un caminar, pisada tras pisada, sobre símbolos, sobre palabras profundizadas que nos proporcionan un sentido.

Son dos los poemas publicados. Como siempre suelo decir no quiero acaparar al significado ni la interpretación de mis poemas, porque eso es matarlos en cierta forma, acabarlos y la poesía debe ser siempre palabra abierta y por ello viva. Uno de los poemas se titula "Desierto" y lo presenta como símbolo de lo que fuimos, lo que dejamos atrás de nosotros mismos, esos cadáveres de arena y sal. El otro de los poemas: "Esa mirada", trata sobre el encuentro y la empatía, sobre verse en los ojos ajenos. 

Sin más, aquí os dejo el enlace al número de mayo. Mis poemas están en las páginas 52 y 53. Os animo a leeros la revista completa. Es gratuita y podéis encontrar artículos muy interesantes y otras muchas publicaciones. 

El cultural de La Línea (Mayo 2021)

Ilustro la entrada con un paisaje desértico. La duna que se traga el bosque, entre cuyos finos granos de arena queda el esqueleto de lo que fueron árboles verdes en su día y sobre los que surge un mundo nuevo a merced de los vientos. 



domingo, 2 de mayo de 2021

El relato "Mi barca Micenas" en la revista Almiar (Margencero.es)

Margen Cero nació en Madrid en 1992 por lo cual tiene un larga trayectoria. Pero fue en 2001 cuando surgió la revista Almiar con la finalidad de ampliar el campo de participación y apoyar la creación personal y colectiva entre otras. "Hay mucha más ilusión, imaginación y fuera creativa que la que pudiera parecer de hacer caso a los teóricos interesados en el desencanto", apuntan en su página web. 

En los meses de la pandemia estuve muy activa en cuanto a la difusión de mis escritos. Pues es mucho lo que tengo sin publicar y tantos días en casa encerrada me hicieron ponerme a la labor de recopilar y ordenar lo que tenía escrito. Les envié uno de mis relatos y en estos días se ha publicado en el número 116 de mayo-junio 2021 en la Revista Almiar (ISSN 1696-4807).

El relato que hoy podéis leer en esta revista es antiguo. Lo escribí cuando había acabado la licenciatura en la Universidad de Granada. Por esas fechas volví a La Línea de la Concepción y estuve un tiempo allí. Entre lecturas de Gabriel García Márquez y Faulkner, un taller de narrativa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, entre azules, mar y cielo, entre fronteras, entre el viento y el vuelo de las gaviotas. Ahí, de ahí, me salió este relato que hoy por fin, después de tanto tiempo, ve la luz. 

No me gusta interpretar mis escritos, lo digo siempre, es como agotar los significados, las posibilidades de las palabras que están ahí expuestas en el papel, aunque sea un papel digital, ahí en la pantalla del ordenador o del móvil. "Mi Barca Micenas" es un relato soñador, contado por un pescador en primera persona, que llega todos los días al espigón y que reza un padrenuestro y sueña con el mar. El mundo que vemos y el que está más allá. El mar dentro del pescador, en el revés de sus ojos cegados por la raya de luz del sol reflejado. Un mar de ensueños que es lo que ha sido el mediterráneo, ensueños originados en la inmensidad de los tiempos, en ciudades ciclópeas como Micenas. 

Sin más, os dejo el enlace: 

Mi barca Micenas_ Revista Almiar

La foto con la que ilustro la entrada es una imagen que tomé con mi cámara (por aquel entonces rudimentaria) en mi viaje por Grecia en el año 2000. Son las puertas ciclópeas de Micenas, años antes de escribir este relato.

domingo, 11 de abril de 2021

Poema "Ondeando" en El Cultural de La Línea

Son varios los poemas que se han publicado ya en esta revista. Todos ellos escritos en relación a mi vida en el campo de Gibraltar. Como en otra parte habré dicho, es el paisaje inicial, paisaje lleno de tonos de azul, de cielos nublados, de viento y graznido de gaviotas.

En el número de abril de El Cultural de La Línea, ahora se incluye el poema "Ondeando". Un poco más largo que los anteriores, casi prosa, reflexivo, lírica lo llamé en su momento. Un poema sobre el horizonte como fuente para el crecimiento, ahondamiento en el conocimiento de una misma. 

No me gusta acaparar el significado de mis poemas, lo digo siempre, es lo que tiene la poesía: que está abierta a los significados, que no es palabra cerrada, acabada. Está viva. La poesía está viva. Así que aquí os dejo el enlace a la revista. Está en la página 33. Pero os animo a leer el número completo, son muchas las cosas interesantes que podéis encontrar en la revista.

El Cultural de La Línea, abril.

Como siempre, para ilustrar la entrada, os dejo una fotografía de mi autoría. En este caso, un paisaje del Campo de Gibraltar. El peñón reflejado en el espejo del agua de un río. Una imagen de profundo simbolismo y que me parece que profundiza en lo que quería expresar en el poema. El horizonte cortado por una franja de tierra sobre la que se eleva el paisaje y bajo la que se ahonda el mismo. El paisaje reflejado en nuestro interior como en un espejo. Somos su otra cara. Y ahí estamos contenidos, en ese agua del río, que fluye y refleja lo que somos en su fluir. Ondeando, como la tela de una bandera azotada por el viendo. Ondeando, como ese reflejo que fluye bajo el horizonte.



viernes, 5 de marzo de 2021

Poemas en el Cultural de La Línea

 En la revista "El Cultural de La Línea", marzo 2021, se han incluido algunos de mi poemas. Me enteré hace poco de la existencia de esta revista y decidí enviar algunos poemas escritos cuando era joven y residía en La Línea de la Concepción. Poemas sobre el mar, el estrecho y la distancia.. Debió de ser en torno al año 2004, tras volver de Granada y antes de irme a Sevilla.  Tras las cumbres nevadas y antes del puro brillo solar. 

Los paisajes en los que resido acogen buena parte de mi poética, pues el paisaje suele servirme como símbolo. En la naturaleza busco los signos, podría decir que mi poética es siempre un ahondamiento, un diálogo con el paisaje que habito, para la comprensión de mi misma, de mi sentido en el mundo. 

Podéis encontrar los poemas en la página 31, y desde aquí os animo a leer el resto de la revista, que aborda temas muy interesantes y variados. Os dejo el enlace a la misma:

Revista El Cultural de La Línea, marzo 2021 

Como en otras ocasiones ya he explicado, no me gusta acaparar la interpretación de mis poemas. La función de la poesía es ser palabra abierta, palabra tendida, dada, como unos brazos abiertos al otro. Interpretarla es cerrarla en cierto modo, es acabarla. El ahondamiento en el poema, su exégesis para mí es inagotable. La poesía pasaría a ser prosa, el poema se convertiría en un ensayo. 

Así que hablar de mis poemas me resulta dificultoso. Son dos poemas los publicados, uno titulado "Entre las rocas" en donde quise indagar en la distancia que nos separa. La Línea de la Concepción es un lugar de frontera, desde sus orígenes. "Entre el mar y la frontera" titulé a un libro de relatos que tengo escrito sobre el campo de Gibraltar. Esta es la situación. Pero el poema va más allá, puede ahondarse, la distancia es en sí misma la frontera, no se trata de un mar, ni de una verja. En fin, espero que tenga un sentido para cada persona. 

El siguiente poema quiso ser una breve reflexión sobre el amor y se titula "Cubriendo la orilla". Sin más, os dejo con uno de los paisajes más representativos de La Línea de la Concepción. Desde la playa del Burgo: el mar, la arena, la gaviota que vuela allende las fronteras y más allá, entre las brumas, el Peñón de Gibraltar.





miércoles, 17 de febrero de 2021

Poema "Entre las aguas" en la revista Estación Poesía

El tiempo de pandemia está siendo fructífero en cuanto a creación poética. Se me partió la prosa y no podía escribir de otra manera. La palabra poética es más abierta, más libre, intuitiva podría decirse. Es un dejarse llevar, dejar surgir lo que no sabemos con certeza. La pandemia ha sido tiempo de palabras poéticas, porque las certezas explotaron y el cambio nos devoró. 

La palabra poética es una palabra en la frontera, una palabra en la acogida, como unos brazos abiertos hacia lo nuevo. No hay un único significado en ella. Es apertura. Escribí dos poemarios. Uno muy duro que todavía estoy puliendo y del cual no he publicado nada y no sé ni siquiera si lo haré. Son palabras (como todas) que nacen de la herida y que sangran por así decir. No sé qué hacer con ellas. 

En los días de verano, con la desescalada, hallándome todavía entre las aguas atlánticas de Conil de la Frontera, ante el consuelo del mar turquesa y la caída del sol bajo las aguas, escribí el segundo poemario al que titulé "Ocupa tu lugar". Así, como un imperativo. ¿Cuál es mi lugar? Allí entre las aguas, mezclada, mis contornos difusos, allá entre las dunas móviles. ¿Cuál era mi lugar? Tras el primer y muy duro confinamiento, como sociedad, como seres humanos ¿Cuál era nuestro lugar? Tras la pandemia, cuando todo esto pase ¿Cuál será nuestro lugar? No hay lugar en cierto modo. Debemos ocupar nuestro lugar. Por eso el imperativo. 

Envié a la revista de la Universidad de Sevilla, Estación Poesía algunos de estos poemas y ahora en el número 21 se acaba de publicar uno de ellos. No es común que envíe poemas recién escritos a una revista, pero las cosas han cambiado. Generalmente los dejo madurar un tiempo, para ver cómo resisten el paso de los tiempos y cómo se adecuan a mi visión. Si después de unos años tienen sentido o carecen de él. Pero los envié, quería que salieran. 

El poema publicado se titula "Entre las aguas" y no quiero aportar una interpretación del mismo, sería como agotar su significado. Así que os lo dejo con el contexto en el que fue escrito y nada más. Está en la página 9. Por otra parte os recomiendo la lectura de la revista, si os gusta la poesía, pues hay grandes poemas en ella. A continuación os coloco el enlace:

Estación Poesía 21 

Como imagen para ilustrar la entrada, como hago siempre, os dejo una fotografía de las aguas atlánticas cuya profundización inspiró este poema. El paisaje como signo. 



viernes, 29 de enero de 2021

¿Paz para los malvados? En torno al enjuiciamiento de Jaime Gil de Biedma

Con motivo del 30 aniversario de su muerte, a comienzos de 2021, el Instituto de Cervantes propuso un homenaje a Jaime Gil de Biedma, un poeta español de la llamada Generación del 50. Pronto el aniversario se convirtió en un gran debate entre detractores y defensores del autor. Por una parte los detractores alegaban bajo la bandera de la moralidad que fue un pederasta que pagaba por estar con niños de otros países. Sus defensores por otro lado defendían su gran obra poética. Una cosa no tiene que ver con la otra. A todo este escándalo habría que añadir que fue una persona discriminada por ser homosexual y que si hubiera sido un heterosexual que se acostó con menores, la cosa probablemente hubiera sido distinta. Dejando de lado las hipocresías morales de nuestra sociedad, el problema que presentan estos acontecimientos, la cuestión a la que apuntan es a si debemos o no hacer homenajes, es decir admirar las contribuciones a la sociedad (porque una obra de arte es una de tales contribuciones) de malas personas.

Hay muchísimos casos como el de Gil de Biedma, por ejemplo Heidegger, Eisntein, Ghandi, por poner algunos ejemplos más o menos recientes. Porque la valoración moral de estas personas se hace desde el presente en donde tenemos una determinada visión del mundo y una concreta moralidad. Cuando nos retrotraemos en el tiempo la cuestión moral se vuelve más laxa, quiero creer. Las personas de ahora hemos inventado el término etnocentrismo que también vale, supongo, para que seamos conscientes de que tenemos un punto de partida que no sólo es social sino también temporal. Vivimos en una época y entender con los cánones de la actualidad el pasado es un sesgo que tan sólo nos llevará a malos entendidos. Lo que ahora está mal, antes era indiferente o estaba bien, incluso. No seamos tiempocentristas.

Todo esto tiene que ver con el problema del mal, entre otras muchas cosas. Y es este aspecto de entre otros muchos posibles el que me gustaría analizar. En el mundo hay injusticias, hay sufrimiento, que no son sólo conceptos. Quiero decir que hay personas injustas, malvadas, que hacen el mal y personas que lo sufren. Todas las personas somos buenas y malas, somos en este sentido seres divididos, así lo percibe nuestra cultura y nos percibimos en ella. Llevamos dentro de nosotros la capacidad de elegir qué hacer y entre las posibilidades de elección podemos escoger lo correcto y lo incorrecto, lo bueno que acarrea dicha y lo malo que acarrea sufrimiento. Esta capacidad nos convierte en seres con conciencia, capaces de distinguir el bien del mal, más o menos.

El problema de la existencia del mal es irresoluble. A mucha gente le gustaría que existiera una especie de justicia, como esa de las telenovelas mexicanas, en las que los malos siempre pagan por sus culpas, mientras que los buenos que han sufrido y aún así han sido buenos, son recompensados con una vida plena de matrimonio duradero y familia numerosa. La retribución de las penas en esta vida. De eso se trata, del castigo o la recompensa aquí y ahora. Algo que el cristianismo negó, porque la retribución será en el día del Juicio.

Al comienzo de Eclesiastés se pregunta Qohélet “¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que se toma bajo el sol?” Porque observa que todo el sufrimiento de esta vida no sirve para nada. “Todos van al mismo sitio, todos vienen del polvo y al polvo tornan todos”(Ecl 3, 20). Job se lamenta ante su injusta desgracia: “¿Por qué no morí en las entrañas, o no perecí saliendo del seno? ¿Por qué me acogieron dos rodillas y hallé unos pechos que me amamantaran? (Job 3, 11-13). Y todos sabemos que fue un lamento legítimo. ¿Por qué el sufrimiento? ¿Por qué la enfermedad? ¿El desamor? ¿La soledad?  ¿El exilio?  ¿La muerte de los seres queridos?  ¿Por qué lo efímero? ¿La despedida? ¿La vanidad de todos los actos?

En la Biblia se dan respuestas a estos interrogantes, más o menos, o por lo menos se intenta, quiero creer, pero el tema de este escrito es otro. El problema del mal me parece irresoluble como antes decía. La cuestión es ¿Qué tiene esto que ver con las personas malvadas? Y creo que tiene mucho que ver. Como decía, en este mundo del libre albedrío, podemos hacer el bien o el mal, podemos hacer sufrir a los que nos rodean y lo haremos. Todos hemos hecho sufrir a alguien. Todos hacemos el mal. “Aquel de vosotros que esté libre de pecado que le arroje la primera piedra” (Jn 8, 7) sentenció Jesús ante la mujer adúltera en un acto de misericordia divina. Pero entonces por qué somos tan críticos con el mal ajeno. Quizás sea por aquello que también dijo Cristo de que nos es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

“No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis seréis medidos. ¿Por qué te pones a mirar la paja en el ojo de tu hermano, y no te fijas en la viga que tienes en el tuyo? ¿O cómo eres capaz de decirle a tu hermano: Déjame que te saque la paja de tu ojo, teniendo tú una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero  la viga del ojo, y entonces verás claro para poder sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt 7, 1-5).

Me pregunto yo ¿no será qué lo que vemos en el ojo ajeno no es la paja de nuestro hermano sino nuestra viga? Quiero decir ¿No funcionará el otro como un espejo? Deberíamos tenerlo en cuenta. Y ahora, después de toda esta digresión cristiana vuelvo a traer la pregunta del comienzo ¿Debemos condenar a las personas por sus actos? ¿Debemos condenar a los injustos, a los malvados, ponte: violadores, asesinos, torturadores, genocidas? Está claro que deberíamos condenar los actos malvados, pero como somos personas también en nuestro haber hay otros actos menos malos, aunque esto da igual, porque la cosa no va con los actos, sino con las contribuciones a nuestra sociedad, contribuciones artísticas, intelectuales, científicas. El balance entre el acto y la obra o contribución de una persona a la sociedad que habita. ¿Quiénes somos nosotros para establecer ese balance? ¿Dónde está el límite de lo permisible moralmente? Insisto, todo esto va de ver la paja en el ojo ajeno, que como digo, sospecho que es nuestra viga o parte de ella lo que vemos en el ojo ajeno.

Vivo en una España laica más o menos secular, pero todo este trasfondo es cristiano. Lo es porque es nuestra cultura, más allá de que seamos  o no cristianos de fe, lo seguimos siendo de moral. De todas formas voy a hacer una distinción entre cristianos y ateos (aquellas personas que no creen en Dios o en la existencia de lo Transcendente).

Los cristianos (y no digo católicos a posta, porque hay muchos cristianismos en España) creo que tienen el dilema más fácil. Probablemente dirán como Jesús, no hay que juzgar a los demás, todos somos pecadores, quiénes somos para declararnos jueces. Es Dios en última instancia el que debe de juzgar los actos de los seres humanos. Pero no podemos ser tan simplistas. Somos capaces de distinguir entre el bien y el mal, esto hace que el mal no nos sea indiferente. Si nos diera igual el mal que hacen las personas de nuestro alrededor, si nos comportásemos como si nos fuera indiferente, ¿no estaríamos siendo cómplices del mal? Deberíamos denunciar los males de nuestra sociedad y señalar a las personas que lo ejecutan. ¿No es una paradoja que Dios nos haga capaces de distinguir el mal, capaces de la empatía de sufrir con el sufrimiento ajeno y que después nos diga que no juzguemos al prójimo, que vayamos a lo nuestro? No podemos ser indiferentes al mal y no juzgar.

Hay males que nos resultan escandalosos, indignantes, (dependen de cada época, eso lo sabemos, pero da igual, eso no hace que los males de hoy nos sean indiferentes). Si sabemos que una persona con cierta relevancia social ha sido de esas malvadas que hoy nos duelen, ¿Cómo valorarlo socialmente? Se preguntarán los cristianos, digo yo, ¿Para qué nos dio Dios la capacidad de distinguir entre el bien y el mal y la capacidad de juzgar? ¿Para qué mirásemos para otra parte? ¿Para qué nos centráramos en nuestros propios actos ajenos al mundo que nos rodea? Cada cual no puede hacer lo que le parezca. Somos seres sociales. Lo que otros hacen  nos afecta.

Esta será la problemática de las personas cristianas, creo yo. Que se deben de encontrar entre la disyuntiva de si es pertinente juzgar o no al prójimo. Pero ¿Cuál es la problemática de los ateos? Ya digo que la moral no tiene nada que ver con la creencia en Dios.

“No por haber perdido la fe vais de pronto a traicionar a vuestros amigos, robar o violar, asesinas o torturar” apuntaba André Compte-Sponville en su libro “El alma del ateísmo”.

Y bueno, podemos ampliar, yo no diría que en mi sociedad se trate de una pérdida de la fe, sino de una falta de la misma. Diría que las personas ateas no han perdido nada, simplemente nos les hace falta creer en Dios, hay explicaciones por ejemplo, las de la ciencia que son contingentes y válidas para muchas personas. Mucha gente no necesita a Jesús ni a Dios en sus vidas. Pero la moral la necesita todo el mundo, es una especie de consenso social. Todo el mundo tiene valores, todos seguimos pudiendo distinguir entre el bien y el mal. Muchas personas de hoy no hacen el bien pensando en la vida eterna o en el día del juicio, sino en el bien de las personas las rodean, en el amor que sienten por los suyos. Aunque no necesiten a Dios tienen la capacidad de amar y de sufrir, como todo el mundo en todas las épocas. Es una cuestión humana. ¿Puede existir alguien que no haya amado nunca a nadie? ¿Alguien que no haya sufrido? ¿Y qué tiene que ver esto con la religión o con Dios? Para un ateo nada.

Atendiendo a esto, la cuestión del juicio para un ateo es aún peor que con la persona cristiana. Porque si Dios no existe todo es nuestra responsabilidad. Somos responsables del mal y es nuestra obligación actuar no sólo para impedirlo sino también para condenarlo. Para una persona atea todo ocurre en esta vida terrestre que vivimos hoy. Es lo único que tiene y es su principal preocupación. ¿Cómo va a ser un genocida? ¿Cómo va a cometer un asesinato un ateo? Esta vida lo es todo.

El bien y el mal no es producto de la voluntad divina (para el cristiano el libre albedrío hace a las personas escoger entre el bien o el mal, pero su origen de alguna forma pertenece a Dios, es su voluntad que exista el bien o el mal). Muchos dirán que los ateos sustituyen a Dios por el azar y que entonces el bien y el mal es un producto del azar. Pero qué más da cuál sea el origen del mal. Desde el momento en que podemos escoger qué hacer, da igual que seamos ateos o no, el bien y el mal se convierten en nuestra responsabilidad. Pero el ateo no tendrá un juicio divino, no se encontrará con un Dios misericordioso. La persona atea es su propia jueza. Juzgar ya no es la labor de Dios, sino la nuestra.  El sufrimiento (que es la causa del mal) sigue existiendo. Seguimos sufriendo. Nada salvará a las personas ateas del sufrimiento salvo ellas mismas. Es su responsabilidad. Están obligados a condenar el mal. A juzgar. ¿Tirarán desde la primera piedra a la última o tendrán misericordia? Si los cristianos se encuentran entre la disyuntiva, las personas ateas se encuentran ante un imperativo y frente a éste sólo les queda la empatía. Porque podemos seguir viéndonos a los ojos y viéndonos pajas y vigas.




viernes, 15 de enero de 2021

Fenomenología de los nuevos Libros revelados: siglos XIX y XX

Enero nos enfrenta a un nuevo año: 2021, un año que empieza francamente mal con la nueva ola de la pandemia. Son tiempos extraños y mis últimas publicaciones han sido poesías y reflexiones sobre la situación actual. 


Hace ya unos años presenté mi tesis doctoral en la Universidad de Sevilla y ahora vengo a darme cuenta de que aunque se colocó el PDF en el Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla no la he reseñado en el blog. Supongo que pensaba publicarla por otro lado, hice una edición para editorial más breve y con lo que me parecía más interesante. Pero ninguna editorial me la publicaba y como en este enlace podéis descargar en PDF la edición que presenté en la universidad, he pensado en crearle una entrada. Así empiezo el año cumpliendo una tarea pendiente y hago un poco más accesible mi trabajo. Desde luego a la luz de los nuevos acontecimientos muchas cosas han ocurrido dentro de los nuevos movimientos religiosos y los grupos a los que me acerqué se han modificado en gran manera, sobre todo se han politizado. Muchos son los aspectos que me interesan y conforme vaya escribiendo cosas nuevas las intentaré ir publicando, mientras tanto aquí os dejo el enlace a lo que escribí hace unos años. 

Fenomenología de los nuevos Libros revelados: siglos XIX y XX 

Por otro lado aquí os dejo un breve resumen, para que sepáis de qué fue la investigación. 
RESUMEN:
A lo largo de este texto se analizará el papel de los Libros revelados dentro de los nuevos movimientos religiosos desde una perspectiva fenomenológica.  En primer lugar se realiza un breve acercamiento al fenómeno de los Libros revelados en las religiones tradicionales (Torá, Corán, Vedas, Adi Granth). Hemos de tener en cuenta que estos Libros perviven en la actualidad formando parte de religiones, en algunos casos (como el Islam) mayoritarias. Estos Libros revelados son contemporáneos y por ello no podíamos dejar de lado su análisis, aunque fuera de forma un tanto introductoria.

    Los Libros revelados con los que continúa la tesis no son Libros nuevos en el sentido de la revelación (ésta ocurre fuera del tiempo cronológico y es asequible desde cualquier momento). Son Libros que se han venido revelando en el seno de los llamados “nuevos movimientos religiosos”(termonología en la que ahondaremos).

    Resumidamente se trata de un conjunto de religiones o de formas de espiritualidad nacidas y desarrolladas en los siglos XIX, XX y XXI. Si bien se había venido prediciendo la desaparición de las religiones ante el auge de los modos científicos de ver el mundo, la actualidad ha mostrado que eran predicciones fallidas. Los nuevos grupos religiosos conforman un fenómeno de la contemporaneidad.
En lo referente al siglo XIX analizaremos el caso del espiritismo, que será decisivo para comprender el fenómeno revelado en el siglo XX y es que el espiritismo presenta nuevos canales de comunicación con el más allá. Hay muchos casos de Libros escritos por espíritus sin cuerpo, de entidades, Seres de luz, etc…. No se trata del mensaje del Ser o del Transcendente, de Dios, se trata más bien del mensaje de un espíritu que habita otro mundo, otra realidad. Aun así, estos libros son considerados mediaciones y tienen por tanto el valor de Verdad revelada.

    También en este contexto del XIX destacaremos a la Sociedad Teosófica que introduce la figura de los Maestros y la Escuela Arcana.

    Dentro del siglo XX prestaremos especial atención al fenómeno de la  canalización. La noción de canalización procede de los años 70 del siglo XX y existen diversas formas de canalizar: trances, escritura automática, audiciones, clarividencia, telepatía, etc. A través de canalizaciones se han revelado Libros considerados como Verdad Trascendente.

    Las canalizaciones son muy comunes en los nuevos movimientos religiosos y han dado como resultado diversos Libros revelados, algunos de los cuales analizaremos con detenimiento.

    A modo de resultados más destacados hay diversos aspectos interesantes. En primer lugar, los Libros revelados no suelen ser desvelados por un mediador, sino que suelen ser revelaciones directas (aunque no en todos los casos, todavía queda lugar para los ángeles mediadores). La revelación directa se da sobre todo por la influencia de la noción de revelación interior o de iluminación, que es originaria de la India y que llega sobre todo de la mano de la Sociedad Teosófica y del Budismo. Pero también está influenciada y resulta continuadora de la idea de intuición e inconsciente que se desarrolla en el romanticismo europeo y del hablaremos detenidamente en el texto. Por otro lado, pero íntimamente ligado a esa revelación interior se vive una revalorización del individualismo.

    Por otro lado, no se trata de un sólo Libro revelado por movimiento religioso, ni existe todavía un canon de Libros revelados, sino que se trata de un conjunto de revelaciones que dictan unas pautas, unos principios del nuevo movimiento religioso y que no está cerrada todavía.

    También existe la posibilidad de Libros revelados por diversas entidades que se alternan para ello. En el seno de la Nueva Era existirá la posibilidad de varios Maestros o Entidades Ascendidas que son canalizadas por una o varias personas dentro de una misma comunidad religiosa.

    Dentro de estas nuevas religiones, estos Libros son acogidos sin la sacralidad en torno al objeto-Libro que encontrábamos en religiones tradicionales del Libro. Por otro lado, muchos de estos Libros podrían entenderse como interpretaciones reveladas, pues la intertextualidad de estos nuevos Libros con los tradicionales es abundante (ahondaremos en ello).

    También debemos de que tener en cuenta la aparición de potentes figuras femeninas, incluso como fundadoras. Y este es un dato sumamente interesante, hasta casi el siglo XX (pues el caso de Madame Blavastky es del siglo XIX), las mujeres no solían asumir roles de poder dentro de las comunidades religiosas (aunque existen famosas místicas). Paralelamente al nacimiento del feminismo y a la vindicación mundial de los derechos de las mujeres, surgen estas figuras femeninas, de gran importancia, dentro de los diversos nuevos movimientos religiosos.

    La intencionalidad de este trabajo es mostrar que la revelación a través de Libros se sigue actualizando y sigue estando presente en los nuevos movimientos religiosos. No ha quedado relegada a las religiones de larga proyección histórica, sino que sigue viva y se abre nuevos caminos.

    Pero más allá de su actualidad en las religiones históricas, la revelación está presente en los nuevos movimientos religiosos y es en ellos en donde encontramos Libros revelados con características derivadas de las circunstancias del mundo contemporáneo, circunstancias que hemos intentado esbozar brevemente y que a lo largo del texto se irán analizando más ordenadamente.