sábado, 13 de junio de 2026

"El instrumento", relato publicado en la revista Gibralfaro de Creación Literaria y Humanidades

Por aquel entonces vivía bajo el peso del sol del verano sevillano. El cielo era de un azul blanquecino tan intenso que dolía mirarlo. Los meses de agosto me los pasaba encerrada en casa bajo el aire acondicionado leyendo y escribiendo. No vayáis a pensar que eran meses tranquilos, las ideas bullían en mi cabeza y era el momento de escupirlo todo, de trasvasar a palabras todo lo acontecido a lo largo del invierno y la primavera, de convertirlo en materia, concretarlo, porque la palabra es una cierta forma de materialización de las ideas. 

En fin, que fue en agosto cuando escribí este relato. Por aquel entonces también preparaba la tesis doctoral, pero sería en agosto del año siguiente cuando me dediqué a organizarla y darle forma. Cuento lo de la tesis porque el tema del relato está vinculado al de la tesis. Una siempre ha de escribir sobre lo que vive, sobre quién es. Porque la ficción no puede construirse ajena al escritor. No se puede escribir sobre lo que no se sabe, lo que no se vive. 

El relato tuvo varios títulos y creo que he escrito dos versiones del mismo. Porque hay muchas formas de abordar una historia y me gusta experimentar con ello. A esta versión la titulé “El instrumento” porque el personaje principal se considera un Instrumento de Dios. Se trata de un tipo de narcisista espiritual cuyo perfil psicológico me interesaba. Cuando nos adentramos en el mundo de las religiones, en realidad resulta más o menos común este tipo de personalidades. Pero de entrada choca y llama la atención. Al final el relato es un relato, no vayan a pensar que es un análisis psicológico con algún tipo de seriedad. Es más bien un canal de desahogo a través de las palabras para expresar cómo me impactaron este tipo de  personas. Un relato que es un juego de palabras simplemente, lúdico, un poco gamberro, con sentido del humor (creo o por lo menos para mí lo tiene). Me reí ciertamente escribiéndolo y ahora leyéndolo también he vuelto a reírme.

El relato ha sido publicado en el número 126 (Abril-Junio de 2026) de  GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades del Departamento de Las Lenguas, las Artes y el Deporte de la Facultad de Ciencias de la Educación de Málaga. Revista en la que además he publicado anteriormente otros relatos que están reseñados en el blog como: La explosión, La poética del alquimista o Proyecto Monkey. 

Y es que me encanta escribir relatos, pero también me gusta que vean la luz y se enfrenten al mundo de los lectores. Aquí os dejo el enlace de acceso al relato y además os animo a leer otros de la revista.

El instrumento: un relato psicológico

Es difícil ilustrar esta entrada con una imagen, pero me he decantado por este grupo escultórico que se titula “Echando una escansá” del artista Víctor Ara. Lo realizó en el año 2000 en la V Edición de los Encuentros de Arte de Genalguacil. Bajo el peso el sol se relajan estos personajes y quizás dialogan de forma distendida. En cierto modo representan ese momento lúdico en el que creaba la ficción en aquel agosto de canícula bajo cuya influencia escribí el relato. 



miércoles, 28 de enero de 2026

"Descifrando el paisaje de las orillas" en la revista CODAL Nº 13

El pasado verano, cuando los días eran largos y terminaban acunados por el rumor de las olas, me dediqué a pasear por la orilla de la playa. Entre Puente Mayorga y Guadarranque. Era un paseo largo, descalza, con los pies mojados, cegada a veces por el sol, miraba la arena. Hay tantas cosas en la arena: conchas, trozos cerámicos y basura que viene flotando. Aquello daba para un poema.

Me llevé una libreta para enumerar las cosas que encontraba. Algunos días no tenía ganas de caminar y me llevaba un libro de poemas de Mary Oliver. Así tuvo lugar el poemario que titulé “Descifrando el paisaje de las orillas”, un poemario profundo, que he trabajado durante meses, fruto de la observación y de la profundización en la naturaleza de la orilla, ese hábitat intermedio en donde tantas cosas se me revelaron.

Meses después se publica en el Número 13 de la revista de creación artística y literaria CODAL, interesante publicación del Instituto de Estudios Riojanos.

Aquí os dejo el enlace al poemario:

Descifrando el paisaje de las orillas

Aunque os animo a leer el número completo porque es una maravilla de edición:

CODAL Nº 13

Acompaño esta primera entrada de 2026 con una imagen de la orilla que vio nacer este poemario. Espero que lo disfruten. 



sábado, 24 de mayo de 2025

Proyecto Monkey en la revista Gibarlfaro: un relato mítico sobre el Peñón de Gibraltar

 


Fue hace muchos años que escribí este relato. Lo hice en La Línea de la Concepción, en donde residía por ese entonces. Años después, en la tórrida Sevilla, me di a la labor de reescribirlo, corregirlo, mejorarlo. Por aquella época no paraba de plantearme las formas de contar un relato, ¿era más potente la primera persona? ¿resultaba mejor el narrador omnisciente, pero a la vez, no sería tal narrador algo demasiado trillado? Estaba trillado porque resultaba veraz, porque funcionaba. Lo que no funciona es lo que nadie usa.


Era joven, veintitantos, como cuando escribí la primera versión del “Proyecto Monkey”, estaba obsesionada con la lectura de leyendas, mitos, y con los textos de Mircea Eliade. Así que escribía de forma mítica. El Estrecho de Gibraltar está poblado de mitos de la antigüedad, pero ¿tendría cabida un mito moderno? Cuando oía hablar a las personas mayores, a los abuelos de mis amigos, la II Guerra Mundial era ya una especie de mito del siglo XX. Me lo parecía. Los bombardeos al peñón, los refugiados de la guerra, las historias de espías, de los alemanes, de los italianos. Buscar la estructura mítica. 


Inventé este relato ideando la posibilidad de que los alemanes ganasen la guerra, pero también que todo fuera un malentendido.  Desde la estructura mítica intenté explorar en la soledad y el encuentro con el otro. 


Desde el peñón de Gibraltar se abre un lazo al anhelo humano de fraternidad, a la búsqueda de lo profundo del corazón. No sé bien si lo logré, los lectores dirán.


Se acaba de publicar en la revista Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y Humanidades, núm 122, (Enero-Marzo 2025). Podéis acceder al relato a través del siguiente enlace: 


Relato: El Proyecto Monkey

Os animo a leerlo y que me dejéis en comentarios la impresión que os ha causado.





sábado, 7 de septiembre de 2024

Aziz Balouch. Una historia encadenada, tras los pasos de Ziryab , en la revista EXEDRA: Revista del Ateneo de la Bahía

En el número 3 de la revista del Ateneo de la Bahía: Exedrra, se ha publicad uno de mis artículos. Está dedicado a la persona de Aziz Balouch, cuya historia atrajo mi atención el verano pasado y sobre la que anduve investigando. El resultado es este artículo que titulé “Una historia encadenada, tras los pasos de Ziryab” porque la historia que cuento es como esas historias de las mil y una noches, una historia que contiene otra, que está ligada a ella.

La vida de Aziz Balouch (1909-1978) estuvo ligada a la del músico andalusí Ziryab, no físicamente por supuesto. Ziryab fue fue un músico medieval que llegó desde Bagdad a la Córdoba Andalusí en el año 822. Pero intelectualmente, como influencia, como guía, como dirección de la vida de Aziz.

También y por otra parte esta historia está vinculada a La Línea de la Concepción. Entre el 6 y el 17 de Agosto de 2023 se expuso en el Círculo Mercantil de la mencionada ciudad una exposición del fotógrafo GarciSánchez. En ella hubo dos fotografías en donde aparecía Aziz Balouch. Una datada en 1932 y otra en 1952. 

En la de 1932 encontramos a Aziz Balouch en el centro tocando el armonio. Lo acompañan Imperio Argentina, su hermana Asunción, su padre Antonio Nille a la guitarra y José Muñoz Molleda.


Sabemos que Aziz entró a través de Gibraltar en España a principios de los años 30, no sé cuándo exactamente. Era joven, con algo más de 20 años. Había nacido en 1909 en la zona de Baluchistán (actual Pakistán) y realizado sus estudios en la región de Sindh, en donde estudió música y poesía. En su aprendizaje había oído hablar del gran músico andalusí Ziryab y es por eso, siguiendo los pasos de aquel músico de la antigüedad viajó a España. 


En La Línea entró en contacto con Pepe Marchena y la Niña de los Peines. Los vio actuar y quedó muy impresionado. Entabló rápidamente contacto con ellos y Pepe Marchena lo invitó a subir al escenario en una de sus actuaciones. Aziz interpretó la canción de Marchena “La Rosa”. Fue tal el éxito que Aziz comenzó a cantar como alumno de Pepe Marchena y se hizo llamar “Marchenita”.


Encontré por internet un cartel de una actuación de Aziz en Madrid, en el año 1934, con Pepe Marchena que también era conocido como el Niño de Marchena.


Cuando estalla la Guerra Civil, en el 36, Aziz se traslada a Londres en donde fundó la “Sindh Sufi Society” y vuelve a España en 1952 como agregado de la embajada de Pakistán.


Es el momento de la segunda imagen de GarciSánchez (ambas pueden verse pinchando en el artículo). Lo vemos en los jardines Saccone. El primer embajador de Pakistán en España había llegado por Gibraltar e iba destino Madrid. 


Esta segunda estancia en España es la que aprovecha Aziz para publicar en 1955 su libro “Cante jondo: su origen y evolución”. En él encontramos desarrollada la hipótesis del origen pakistaní del cante jondo. Toda su investigación culmina con la creación de un disco lanzado en 1962 titulado: “Sufi Hispano-Pakistaní” y que es una interesante fusión de música qawwali y flamenca.


Para acceder al artículo completo con toda la información y las imágenes pincha en el siguiente enlace:

Aziz Balouch. Una historia encadenada, tras los pasos de Ziryab,





sábado, 27 de enero de 2024

El relato "Poética del alquimista" en la revista Gibralfaro

Qué mejor forma de empezar el año que con la publicación de uno de mis relatos. Tengo alma de relatora, porque por más que me propongo escribir novelas siempre agoto la historia en 15 o 20 páginas, a lo sumo 30 o 40. Y es que escribir una novela es un trabajo muy complejo, requiere personajes que evolucionen. que sean transformados por la historia que se relata. Mientras que en el relato se trata de una única caracterización, de un único conflicto, no se requiere una evolución. Suelo pensar que el relato es como una fotografía, mientras que la novela es como una película. Son dos cosas distintas. Pero que lo que más vende en nuestro país son las películas. Porque al fin y al cabo todos podemos realizar alguna foto. Aún así hay fotos malas y desenfocadas, fotos mediocres y grandes fotos. 

No sé qué tipo de fotógrafa-relatora soy, la verdad, pero sí se que amo las historias. Esta que ahora ve su publicación en la Revista de Creación Literaria y Humanidades Gibalfaro (año XXIII, II Época, número 118, Enero-Marzo 2024), es una historia que escribí hace años. Creo que fue en 2004, ese año tuve una racha de lecturas de libros de Mircea Eliade, entre ellos Herreros y Alquimistas. También leía por entonces a Gabriel García Márquez y estaba fascinada con el realismo mágico. Para escribir bien hay que leer muchísimo. Las historias de los alquimistas, el análisis del fenómeno que realizaba Mircea Eliade, me parecía tan interesante, que me dije "esto da para una buena historia". La escribí, y como siempre que escribo algo me entusiasmé con ella. Como me reconozco incapaz de ser objetiva cuando escribo una historia, porque me enamoro de ella y los enamorados no vemos los defectos, pues la dejé reposar, como hago siempre. 

Meses después volví a la historia y entonces empecé a trabajar con ella. Los tiempos verbales, ¿desde qué momento cuento la historia, desde el presente, desde el pasado? ¿Quién cuenta la historia, es un narrador omnisciente, el propio alquimista? y fui escribiéndola y reescribiéndola hasta que me quedé conforme con ella. La incluí en varios libros de relatos que proyecté y que jamás fueron publicados. 

Este año pasado leía varias libros sobre símbolos alquímicos y sobre historia de la alquimia. Recordé a mi alquimista chino y envié el relato a la revista. Así que tras esta larga historia, la intrahistoria del relato, por fin ha sido publicado. 

Podéis acceder al mismo a través del siguiente enlace: 

Poética del alquimista

Acompaño la entrada con una imagen de Sierra Nevada de Granada, tomada desde la Campiñuela, a donde accedí desde Trevélez: las montañas de niebla eterna. Sin más, aquí dejo la entrada.




miércoles, 27 de diciembre de 2023

“Luis Ortega Brú y las vanguardias artísticas” en la revista Exedra

En otoño de 2022 se presentaba el número 1 de Exedra: Revista del Ateneo de la Bahía, en donde publicaba un artículo sobre la relación de Luis Ortega Brú y las vanguardias artísticas. 

En ese momento sólo veía la luz la revista en papel, y por eso no la reseñé en el blog, pero desde hace un tiempo ya está disponible la versión digital. Es por eso que no quiero dejar de acabar el año sin incluir en el blog el enlace a la misma.


Se puede acceder a ella a través del enlace a la página web del Ateneo de la Bahía, o través del enlace en dialnet:




En el presente artículo que titulaba “Luis Ortega Brú y las vanguardias artísticas” podréis encontrar además algunas imágenes de sus obras. Es una faceta poco conocida del artista que se dedicó profesionalmente a la imaginería, pero que fue un espíritu inquieto con mucha sensibilidad y comprensión estética. 


Con la imagen de una de sus obras: “El Eco” cierro la entrada. En los enlaces además pueden acceder a la revista completa y como siempre les animo a leerla porque contiene otros muy interesantes artículos. 





viernes, 16 de junio de 2023

Conferencia Luis Ortega Brú: del naturalismo expresionista a la abstracción



El pasado 9 de mayo la Asociación “Amigos de la Biblioteca” de San Roque (Cádiz) me invitó a dar una conferencia sobre Luis Ortega Brú. 


Se trataba de dar una visión global de la obra del artista sanroqueño que abarcara todas las estéticas en las que indaga a lo largo de su trayectoria artística. 


La conferencia se tituló: Luis Ortega Brú: del naturalismo expresionista a la abstracción. 


En ella intenté explicar un poco sus características como imaginero y para ello realicé una introducción biográfica, muy necesaria a mi ver. Posteriormente pasé a la obra más relacionada con las vanguardias, al informalismo y acabé con una introducción a sus pinturas. 


Espero haber proporcionado con ello esa visión global que era la finalidad de esta conferencia. Como acudió poca gente y está estupendamente grabada, dejo en el blog el enlace a la misma. 


Conferencia Luis Ortega Brú por Alicia Ramos González


Ilustro la entrada como siempre con una imagen. En este caso una de las obras del insigne artista sanroqueño. Se trata de la Piedad del Museo Municipal de San Roque, uno de los tesoros de este municipio.





El relato "La explosión" en Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y Humanidades


Un relato resulta más consistente si está contextualizado en un momento concreto, en un lugar. Me refiero a si tiene un contexto histórico. Esto no quiere decir que el motivo del relato sea contar o hablar de este contexto. Nunca he sido fan de la novela histórica. El contexto es un mero adorno, un escenario, no el motivo del relato. 


Siento inclinación por la introspección psicológica. Por eso suelo utilizar la primera persona. Me parece que un relato contado en primera persona tiene un impacto directo en los y las lectoras, que es más potente.


Pero este relato que hoy me publican y que está contextualizado en un acontecimiento histórico que marcó mi infancia contiene un narrador omnisciente. Lo escribí en verdad en primera persona, pero no funcionaba bien. El narrador omnisciente funciona mucho mejor. Así que al final quedó narrado de esta manera. 


El acontecimiento es la explosión en 1985 de los petroleros Petrogen One y Camponavia en Puente Mayorga. 30 muertos y 70 heridos y un amargo recuerdo para todos los habitantes de la barriada. Momento que desencadena todo lo relatado. Pero el acontecimiento es tan sólo un escenario, jamás he tenido intención de narrar lo ocurrido. El relato habla de la infancia, de la incomprensión entre las personas, del modo de ver de una niña. 


Espero haber hablado de la condición humana mucho más que de un acontecimiento histórico. En fin, aquí os lo dejo. Valoren ustedes mismos. 


El relato se ha publicado en el número 115 (abril-Junio 2023) de Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y Humanidades, del Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte de la Universidad de Málaga y de Ediciones Digitales Bezmiliana, con ISSN 1696-9294.


Os dejo el enlace: 

Relato La explosión por Alicia Ramos González


Ilustro la entrada con una fotografía de Puente Mayorga, barriada de San Roque, escenario principal de la historia.  





jueves, 16 de febrero de 2023

La fábula del canto del cuco en revista Gibralfaro

Fue en mis años de residencia en Sevilla cuando se me antojó esta fábula. Me pareció sorprendente la vida de los cucos, unas aves parásitas podríamos decir. Para quien no haya oído hablar del tema. La pájara cuco pone el huevo en un nido ajeno y se desentiende de la prole. El pollo cuco nace y es criado por madre ajena. A pesar de que el pollo tiene una morfología distinta y conforme va creciendo va siendo claramente de otra especie, la pájara que lo cría no nota nada raro. Resulta curioso ver los pollos gigantes del cuco siendo alimentados por una pájara que es la mitad de su tamaño. 

Esto da para una historia pensé y estando yo en Sevilla sin ser sevillana, como en tantos otros sitios, siempre viviendo de paso empaticé con el cuco. ¿No era yo algo así? Lo cierto es que quería contar la vivencia del cuco y la conté. Bajo el peso del sol y ese cielo azul intenso de Sevilla se me ocurrió esta fábula que habla de la pertenencia a un lugar, a una familia, a un grupo, que explora la soledad con la que nacemos, diferenciados de la madre, del entorno, como unidades, seres, que sobreviven en la interacción con el mundo. 

No digo más, lean la historia. Recientemente la Revista Gibralfaro: revista de creación literaria de la Universidad de Málaga en su número 114 (Enero-Marzo 2023) lo ha publicado. Es accesible a través de los siguientes enlaces: 

Revista Gibralfaro n 114

La fábula del canto del Cuco

Espero que la disfruten. Como no tengo imágenes de cucos, son difíciles de fotografiar, coloco la imagen de la urraca que va a tener un papel fundamental en la historia. 



martes, 7 de junio de 2022

El Ortega Brú más íntimo. Las pinturas.

Hace un tiempo que vengo investigando la obra de Luis Ortega Brú, considerado uno de los imagineros más destacados del siglo XX. Su forma de ver el mundo no sólo impregna su obra escultórica sino que siendo un artista muy completo tiene una obra pictórica que me llamó la atención desde el principio de saber de ella. Es una obra muy amplia y sobre la que se ha escrito poco. Así que me lancé a la labor. Fruto de ello es el artículo que presento en esta entrada. Un artículo que me ha publicado la revista de Historia del Arte Accadere de la Universidad de La Laguna. 

Estoy muy contenta con la publicación pues es el primer artículo en una revista de historia del arte que publico. Esa fue mi formación inicial pero al decantarme por la filosofía posteriormente había publicado textos académicos en revistas de filosofía aunque fueran de crítica o de teoría del arte. Y como no, también había publicado sobre fenomenología de la religión (tema de mi tesis doctoral).

El artículo se titula “El Ortega Brú más íntimo. Una aproximación a las pinturas. Clasificación”. Os dejo el resumen: 


“En el presente artículo analizamos la obra pictórica de Luis Ortega Brú. Poco conocida, nos parece necesario abordarla para la comprensión íntegra de su obra. Muchas de sus pinturas fueron un complemento en sus proyectos escultóricos, siendo bocetos de los mismos, pero otras son creaciones desconectadas de la creación escultórica, indagaciones íntimas o partes de un proyecto creativo multidisciplinar que nos habla de un artista en línea con los movimientos estéticos que le eran coetáneos”. 


El enlace a través del cual podéis acceder gratuitamente al artículo es: 


El Ortega Brú más íntimo. Las pinturas.


Como siempre os recomiendo echar un vistazo a la revista, pues los artículos son muy interesantes. Espero que el artículo de mi autoría sirva para despejar los vacíos en torno a la obra del artista sanroqueño. 


La entrada la cierro con una imagen de texturas, como suelo hacer en otras ocasiones. Porque el discernir requiere acariciar las superficies, ahondarlas a través del tacto de la palabra, recorrerlas, sentirlas, hacerlas propias. En este caso se trata del musgo sobre una roca horadada por las mareas, musgo marino, verde a la orilla de la inmensidad azul.




sábado, 26 de marzo de 2022

Revista Saigón 33: el poema "El campo no tiene puertas"

Fue hace unos años, por los campos de Utrera, bajo el puro brillo solar, cuando paré mi bicicleta ante un campo de trigo. Las espigas eran altas y rectas, doradas y producían un extraño sonido cuando la ligera brisa las hacía rozar entre sí, algo así como un chirriar, un crujido sordo, no sé, hay que oírlo. Yo quería hacer una foto del campo de trigo, el dorado de la tierra frente al intenso celeste del cielo. Una foto en dos tonos, no había ni una nube. Fue entonces cuando me percaté de la puerta. Como una revelación. Era una puerta metálica, alargada y horizontal. ¿Qué hacía allí una puerta? ¿Qué pretendía contener? Si además no había vallado. Era simplemente una puerta de barrotes relucientes, nueva, como recién puesta. ¿Qué sentido tenía? Me estropeaba la foto, rompía mi idea de representar la textura dorada de las espigas de trigo frente al cielo liso. No, allí, en medio de la foto, aquella incómoda puerta. Sus barrotes relucientes cortaban el trigal. ¿Acaso hay algo más pretensioso? ¿Una puerta a dónde? ¿Acaso la naturaleza, aquel trigal dorado y seco, aquel cielo intenso celeste podrían contenerse, delimitarse? ¿Acaso la puerta podría impedirme la mirada, podría parar el sonido del crujir de las espigas? Fue así, tal como lo cuento. Así despertó en mí la idea: No se le pueden poner puertas al campo.

Estuve un tiempo buscando puertas viejas, engullidas por la naturaleza. Verjas pobladas de hiedra, puertas de madera atrapadas por hierbas, líquenes alojados en maderos desechos que antaño fueron puertas. La naturaleza creciendo sobre las ruinas de lo habitado. Y de las imágenes pasé a las palabras. De ellas surgió este poema que hoy ve la luz, compuesto hace dos años, en la desescalada, cuando la naturaleza se abría paso en los caminos no transitados en los meses de confinamiento. 

La revista Saigón 33 le ha dado luz, lo ha publicado. Podéis encontrarlo en la página 17, acompañado de una ilustración de Clara Gómez Campos que me ha encantado. Se trata de la casa de Baba Yagá. Me encanta la mitología. Por si no conocéis la historia aportaré algunos datos. Baba Yagá es una bruja muy popular que se desplaza por toda Rusia sobre su casa que tiene dos enormes patas de gallina. Baba Yagá tiene dos piernas, una normal y la otra que está en los huesos. Una representa al mundo de los vivos y la otra al mundo de los muertos. Un ser que devora niños y decora su casa con cráneos. Una bruja que representa la transformación natural entre la vida y la muerte, la naturaleza misma, lo que no podrá contener ni parar ninguna puerta. 

La revista Saigón es producto de la Asociación Cultural Naufragio que promueve la cultura desde la Subbética, al sur de Córdoba y saigonistas son sus soci@s y colaboradores. La publicación es muy cuidada y el resultado muy estético. No os digo más. Podéis acceder a ella a través del siguiente enlace:

Saigón 33

Como ya he dicho podéis encontrar mi poema en la página 17, pero además os animo a leer el resto. Despido la entrada con la imagen de un trigal sin puerta. 




domingo, 14 de noviembre de 2021

Sierra Carbonera: Flora y Fauna, en la Cadena Ser

 A finales de Agosto colaboré con un podcast en el espacio "La Línea, todo por descubrir" de la Cadena Ser. Fue una cosa breve, con la que pretendía valorizar la Sierra Carbonera del Campo de Gibraltar. No había tenido hueco para subirlo al blog hasta ahora. 

Aquí os dejo el enlace:

Sierra Carbonera: Flora y Fauna

Con el título "Sierra Carbonera: Flora y Fauna" os presento una breve introducción a la ecología de la Sierra Carbonera. Enumero algunas de las especies vegetales y animales más comunes de este espacio natural por el que tantas veces he caminado. 

Ha sido principalmente en mi otro blog, el de naturaleza (https://alikinature.blogspot.com/) en el que he ido indagando en las principales especies que voy localizando por la zona. Es un espacio de encuentros con la naturaleza que me ha aportado muy gratos momentos. 

Siempre me había dedicado a especies individualmente y nunca había realizado una visión general o global de la Sierra. Por supuesto que faltan muchas especies por nombrar en el podcast pero espero haber sabido aportar la visión global necesaria para una llamada a la valorización de este espacio tantas veces amenazado. Una zona que tanto linenses como sanroqueños debemos cuidar y proteger por ser parte indispensable de nuestro patrimonio. 

Sin más, cierro la entrada con una fotografía del torvisco en flor en la Sierra Carbonera, estampa típica de estos días otoñales. 



miércoles, 18 de agosto de 2021

Poema en El Cultural de La Línea de Julio

Como en los meses precedentes, en el pasado Julio se incluyó uno de mis poemas en la revista El Cultural de La Línea. No había tenido tiempo de reseñarlo. Se trata del poema titulado "La nave en alta mar" un poema con la temática del mar, como tantos otros. Mi cuerpo flotante como una nave a la deriva en alta mar, donde habitan las esperanzas y los sueños, donde naufragan también. No diré más, lean. No me gusta acaparar la interpretación de mis poemas, en realidad tampoco la de los poemas de nadie. Ya lo he dicho muchas veces, acaparar una interpretación es en cierto modo matar la palabra poética, que siempre ha de estas abierta a los múltiples significados. 

Seguidamente os dejo el enlace a la revista. El poema está en la página 57. Aunque os animo a leer la revista completa o al menos a echarle un vistazo, pues tiene muchos artículos interesantes, sobre todo de la historia del Campo de Gibraltar.

Revista El Cultural de La Línea de Julio 2021

Sin más os dejo la entrada con una imagen tomada en una de las playas de La Línea de la Concepción. Se trata de un tronco que las mareas trajeron a la orilla. Un tronco-cuerpo flotante, a merced de las mareas, que acabó varado en la orilla, expuesto al sol y las arenas. 



miércoles, 16 de junio de 2021

Poemas en El Cultural de La Línea de Junio

Como en los meses anteriores la revista El Cultural de La Línea publica en su número de Junio algunos de mis poemas.  

Son dos poemas los que podéis encontrar en este número. Están en la página 53, pero como siempre os animo a leer la revista completa. Es gratuita y en ella podréis encontrar artículos muy interesantes y por supuesto otros poemas. El enlace a través del cual podéis acceder a sus contenidos es el siguiente:


En cuanto a mis poemas, como en otras ocasiones, reitero que no me gusta acaparar la interpretación de mis poemas, porque la poesía es siempre algo abierto al mundo de los significados, accesible desde cada momento, viva en el interior de cada persona. Uno de los poemas se titula "Nota musical" y hace referencia a lo efímero. Pertenece al poemario "Lírica de las imágenes del camino" y sólo diré que por aquel entonces, cuando lo escribí leía a Khalil Gibrán y este poema concretamente está en deuda con su creación poética. 

En cuanto al otro poema, se titula "La carga" e incide en la misma temática de lo efímero, lo inacaparable de la existencia humana que no puede cargar con una mirada, ni con el corazón del otro que es como el agua que se escapa por las costuras. 

Sin más, no dejen de visitar la revista. Dejo la entrada con una imagen tomada en las cumbres de la Sierra Nevada. El agua del deshielo fluyendo incontenible por las laderas en la primavera hasta deshacerse y desaparecer. Las efímeras escorrentías. 



martes, 25 de mayo de 2021

Poemas en El Cultural de La Línea de mayo

Como en los meses precedentes, en el número de Mayo de la Revista El Cultural de La Línea, se han publicado algunos de mis poemas. Estos pertenecen a un poemario que titulé "Lírica de las imágenes del camino" escrito hace años e inédito. En ellos pretendo ahondar en símbolos poéticos, como metáforas o alegorías, a través de las cuales vemos y comprendemos la vida; un caminar, pisada tras pisada, sobre símbolos, sobre palabras profundizadas que nos proporcionan un sentido.

Son dos los poemas publicados. Como siempre suelo decir no quiero acaparar al significado ni la interpretación de mis poemas, porque eso es matarlos en cierta forma, acabarlos y la poesía debe ser siempre palabra abierta y por ello viva. Uno de los poemas se titula "Desierto" y lo presenta como símbolo de lo que fuimos, lo que dejamos atrás de nosotros mismos, esos cadáveres de arena y sal. El otro de los poemas: "Esa mirada", trata sobre el encuentro y la empatía, sobre verse en los ojos ajenos. 

Sin más, aquí os dejo el enlace al número de mayo. Mis poemas están en las páginas 52 y 53. Os animo a leeros la revista completa. Es gratuita y podéis encontrar artículos muy interesantes y otras muchas publicaciones. 

El cultural de La Línea (Mayo 2021)

Ilustro la entrada con un paisaje desértico. La duna que se traga el bosque, entre cuyos finos granos de arena queda el esqueleto de lo que fueron árboles verdes en su día y sobre los que surge un mundo nuevo a merced de los vientos. 



domingo, 2 de mayo de 2021

El relato "Mi barca Micenas" en la revista Almiar (Margencero.es)

Margen Cero nació en Madrid en 1992 por lo cual tiene un larga trayectoria. Pero fue en 2001 cuando surgió la revista Almiar con la finalidad de ampliar el campo de participación y apoyar la creación personal y colectiva entre otras. "Hay mucha más ilusión, imaginación y fuera creativa que la que pudiera parecer de hacer caso a los teóricos interesados en el desencanto", apuntan en su página web. 

En los meses de la pandemia estuve muy activa en cuanto a la difusión de mis escritos. Pues es mucho lo que tengo sin publicar y tantos días en casa encerrada me hicieron ponerme a la labor de recopilar y ordenar lo que tenía escrito. Les envié uno de mis relatos y en estos días se ha publicado en el número 116 de mayo-junio 2021 en la Revista Almiar (ISSN 1696-4807).

El relato que hoy podéis leer en esta revista es antiguo. Lo escribí cuando había acabado la licenciatura en la Universidad de Granada. Por esas fechas volví a La Línea de la Concepción y estuve un tiempo allí. Entre lecturas de Gabriel García Márquez y Faulkner, un taller de narrativa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, entre azules, mar y cielo, entre fronteras, entre el viento y el vuelo de las gaviotas. Ahí, de ahí, me salió este relato que hoy por fin, después de tanto tiempo, ve la luz. 

No me gusta interpretar mis escritos, lo digo siempre, es como agotar los significados, las posibilidades de las palabras que están ahí expuestas en el papel, aunque sea un papel digital, ahí en la pantalla del ordenador o del móvil. "Mi Barca Micenas" es un relato soñador, contado por un pescador en primera persona, que llega todos los días al espigón y que reza un padrenuestro y sueña con el mar. El mundo que vemos y el que está más allá. El mar dentro del pescador, en el revés de sus ojos cegados por la raya de luz del sol reflejado. Un mar de ensueños que es lo que ha sido el mediterráneo, ensueños originados en la inmensidad de los tiempos, en ciudades ciclópeas como Micenas. 

Sin más, os dejo el enlace: 

Mi barca Micenas_ Revista Almiar

La foto con la que ilustro la entrada es una imagen que tomé con mi cámara (por aquel entonces rudimentaria) en mi viaje por Grecia en el año 2000. Son las puertas ciclópeas de Micenas, años antes de escribir este relato.

domingo, 11 de abril de 2021

Poema "Ondeando" en El Cultural de La Línea

Son varios los poemas que se han publicado ya en esta revista. Todos ellos escritos en relación a mi vida en el campo de Gibraltar. Como en otra parte habré dicho, es el paisaje inicial, paisaje lleno de tonos de azul, de cielos nublados, de viento y graznido de gaviotas.

En el número de abril de El Cultural de La Línea, ahora se incluye el poema "Ondeando". Un poco más largo que los anteriores, casi prosa, reflexivo, lírica lo llamé en su momento. Un poema sobre el horizonte como fuente para el crecimiento, ahondamiento en el conocimiento de una misma. 

No me gusta acaparar el significado de mis poemas, lo digo siempre, es lo que tiene la poesía: que está abierta a los significados, que no es palabra cerrada, acabada. Está viva. La poesía está viva. Así que aquí os dejo el enlace a la revista. Está en la página 33. Pero os animo a leer el número completo, son muchas las cosas interesantes que podéis encontrar en la revista.

El Cultural de La Línea, abril.

Como siempre, para ilustrar la entrada, os dejo una fotografía de mi autoría. En este caso, un paisaje del Campo de Gibraltar. El peñón reflejado en el espejo del agua de un río. Una imagen de profundo simbolismo y que me parece que profundiza en lo que quería expresar en el poema. El horizonte cortado por una franja de tierra sobre la que se eleva el paisaje y bajo la que se ahonda el mismo. El paisaje reflejado en nuestro interior como en un espejo. Somos su otra cara. Y ahí estamos contenidos, en ese agua del río, que fluye y refleja lo que somos en su fluir. Ondeando, como la tela de una bandera azotada por el viendo. Ondeando, como ese reflejo que fluye bajo el horizonte.



viernes, 5 de marzo de 2021

Poemas en el Cultural de La Línea

 En la revista "El Cultural de La Línea", marzo 2021, se han incluido algunos de mi poemas. Me enteré hace poco de la existencia de esta revista y decidí enviar algunos poemas escritos cuando era joven y residía en La Línea de la Concepción. Poemas sobre el mar, el estrecho y la distancia.. Debió de ser en torno al año 2004, tras volver de Granada y antes de irme a Sevilla.  Tras las cumbres nevadas y antes del puro brillo solar. 

Los paisajes en los que resido acogen buena parte de mi poética, pues el paisaje suele servirme como símbolo. En la naturaleza busco los signos, podría decir que mi poética es siempre un ahondamiento, un diálogo con el paisaje que habito, para la comprensión de mi misma, de mi sentido en el mundo. 

Podéis encontrar los poemas en la página 31, y desde aquí os animo a leer el resto de la revista, que aborda temas muy interesantes y variados. Os dejo el enlace a la misma:

Revista El Cultural de La Línea, marzo 2021 

Como en otras ocasiones ya he explicado, no me gusta acaparar la interpretación de mis poemas. La función de la poesía es ser palabra abierta, palabra tendida, dada, como unos brazos abiertos al otro. Interpretarla es cerrarla en cierto modo, es acabarla. El ahondamiento en el poema, su exégesis para mí es inagotable. La poesía pasaría a ser prosa, el poema se convertiría en un ensayo. 

Así que hablar de mis poemas me resulta dificultoso. Son dos poemas los publicados, uno titulado "Entre las rocas" en donde quise indagar en la distancia que nos separa. La Línea de la Concepción es un lugar de frontera, desde sus orígenes. "Entre el mar y la frontera" titulé a un libro de relatos que tengo escrito sobre el campo de Gibraltar. Esta es la situación. Pero el poema va más allá, puede ahondarse, la distancia es en sí misma la frontera, no se trata de un mar, ni de una verja. En fin, espero que tenga un sentido para cada persona. 

El siguiente poema quiso ser una breve reflexión sobre el amor y se titula "Cubriendo la orilla". Sin más, os dejo con uno de los paisajes más representativos de La Línea de la Concepción. Desde la playa del Burgo: el mar, la arena, la gaviota que vuela allende las fronteras y más allá, entre las brumas, el Peñón de Gibraltar.





miércoles, 17 de febrero de 2021

Poema "Entre las aguas" en la revista Estación Poesía

El tiempo de pandemia está siendo fructífero en cuanto a creación poética. Se me partió la prosa y no podía escribir de otra manera. La palabra poética es más abierta, más libre, intuitiva podría decirse. Es un dejarse llevar, dejar surgir lo que no sabemos con certeza. La pandemia ha sido tiempo de palabras poéticas, porque las certezas explotaron y el cambio nos devoró. 

La palabra poética es una palabra en la frontera, una palabra en la acogida, como unos brazos abiertos hacia lo nuevo. No hay un único significado en ella. Es apertura. Escribí dos poemarios. Uno muy duro que todavía estoy puliendo y del cual no he publicado nada y no sé ni siquiera si lo haré. Son palabras (como todas) que nacen de la herida y que sangran por así decir. No sé qué hacer con ellas. 

En los días de verano, con la desescalada, hallándome todavía entre las aguas atlánticas de Conil de la Frontera, ante el consuelo del mar turquesa y la caída del sol bajo las aguas, escribí el segundo poemario al que titulé "Ocupa tu lugar". Así, como un imperativo. ¿Cuál es mi lugar? Allí entre las aguas, mezclada, mis contornos difusos, allá entre las dunas móviles. ¿Cuál era mi lugar? Tras el primer y muy duro confinamiento, como sociedad, como seres humanos ¿Cuál era nuestro lugar? Tras la pandemia, cuando todo esto pase ¿Cuál será nuestro lugar? No hay lugar en cierto modo. Debemos ocupar nuestro lugar. Por eso el imperativo. 

Envié a la revista de la Universidad de Sevilla, Estación Poesía algunos de estos poemas y ahora en el número 21 se acaba de publicar uno de ellos. No es común que envíe poemas recién escritos a una revista, pero las cosas han cambiado. Generalmente los dejo madurar un tiempo, para ver cómo resisten el paso de los tiempos y cómo se adecuan a mi visión. Si después de unos años tienen sentido o carecen de él. Pero los envié, quería que salieran. 

El poema publicado se titula "Entre las aguas" y no quiero aportar una interpretación del mismo, sería como agotar su significado. Así que os lo dejo con el contexto en el que fue escrito y nada más. Está en la página 9. Por otra parte os recomiendo la lectura de la revista, si os gusta la poesía, pues hay grandes poemas en ella. A continuación os coloco el enlace:

Estación Poesía 21 

Como imagen para ilustrar la entrada, como hago siempre, os dejo una fotografía de las aguas atlánticas cuya profundización inspiró este poema. El paisaje como signo. 



viernes, 29 de enero de 2021

¿Paz para los malvados? En torno al enjuiciamiento de Jaime Gil de Biedma

Con motivo del 30 aniversario de su muerte, a comienzos de 2021, el Instituto de Cervantes propuso un homenaje a Jaime Gil de Biedma, un poeta español de la llamada Generación del 50. Pronto el aniversario se convirtió en un gran debate entre detractores y defensores del autor. Por una parte los detractores alegaban bajo la bandera de la moralidad que fue un pederasta que pagaba por estar con niños de otros países. Sus defensores por otro lado defendían su gran obra poética. Una cosa no tiene que ver con la otra. A todo este escándalo habría que añadir que fue una persona discriminada por ser homosexual y que si hubiera sido un heterosexual que se acostó con menores, la cosa probablemente hubiera sido distinta. Dejando de lado las hipocresías morales de nuestra sociedad, el problema que presentan estos acontecimientos, la cuestión a la que apuntan es a si debemos o no hacer homenajes, es decir admirar las contribuciones a la sociedad (porque una obra de arte es una de tales contribuciones) de malas personas.

Hay muchísimos casos como el de Gil de Biedma, por ejemplo Heidegger, Eisntein, Ghandi, por poner algunos ejemplos más o menos recientes. Porque la valoración moral de estas personas se hace desde el presente en donde tenemos una determinada visión del mundo y una concreta moralidad. Cuando nos retrotraemos en el tiempo la cuestión moral se vuelve más laxa, quiero creer. Las personas de ahora hemos inventado el término etnocentrismo que también vale, supongo, para que seamos conscientes de que tenemos un punto de partida que no sólo es social sino también temporal. Vivimos en una época y entender con los cánones de la actualidad el pasado es un sesgo que tan sólo nos llevará a malos entendidos. Lo que ahora está mal, antes era indiferente o estaba bien, incluso. No seamos tiempocentristas.

Todo esto tiene que ver con el problema del mal, entre otras muchas cosas. Y es este aspecto de entre otros muchos posibles el que me gustaría analizar. En el mundo hay injusticias, hay sufrimiento, que no son sólo conceptos. Quiero decir que hay personas injustas, malvadas, que hacen el mal y personas que lo sufren. Todas las personas somos buenas y malas, somos en este sentido seres divididos, así lo percibe nuestra cultura y nos percibimos en ella. Llevamos dentro de nosotros la capacidad de elegir qué hacer y entre las posibilidades de elección podemos escoger lo correcto y lo incorrecto, lo bueno que acarrea dicha y lo malo que acarrea sufrimiento. Esta capacidad nos convierte en seres con conciencia, capaces de distinguir el bien del mal, más o menos.

El problema de la existencia del mal es irresoluble. A mucha gente le gustaría que existiera una especie de justicia, como esa de las telenovelas mexicanas, en las que los malos siempre pagan por sus culpas, mientras que los buenos que han sufrido y aún así han sido buenos, son recompensados con una vida plena de matrimonio duradero y familia numerosa. La retribución de las penas en esta vida. De eso se trata, del castigo o la recompensa aquí y ahora. Algo que el cristianismo negó, porque la retribución será en el día del Juicio.

Al comienzo de Eclesiastés se pregunta Qohélet “¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que se toma bajo el sol?” Porque observa que todo el sufrimiento de esta vida no sirve para nada. “Todos van al mismo sitio, todos vienen del polvo y al polvo tornan todos”(Ecl 3, 20). Job se lamenta ante su injusta desgracia: “¿Por qué no morí en las entrañas, o no perecí saliendo del seno? ¿Por qué me acogieron dos rodillas y hallé unos pechos que me amamantaran? (Job 3, 11-13). Y todos sabemos que fue un lamento legítimo. ¿Por qué el sufrimiento? ¿Por qué la enfermedad? ¿El desamor? ¿La soledad?  ¿El exilio?  ¿La muerte de los seres queridos?  ¿Por qué lo efímero? ¿La despedida? ¿La vanidad de todos los actos?

En la Biblia se dan respuestas a estos interrogantes, más o menos, o por lo menos se intenta, quiero creer, pero el tema de este escrito es otro. El problema del mal me parece irresoluble como antes decía. La cuestión es ¿Qué tiene esto que ver con las personas malvadas? Y creo que tiene mucho que ver. Como decía, en este mundo del libre albedrío, podemos hacer el bien o el mal, podemos hacer sufrir a los que nos rodean y lo haremos. Todos hemos hecho sufrir a alguien. Todos hacemos el mal. “Aquel de vosotros que esté libre de pecado que le arroje la primera piedra” (Jn 8, 7) sentenció Jesús ante la mujer adúltera en un acto de misericordia divina. Pero entonces por qué somos tan críticos con el mal ajeno. Quizás sea por aquello que también dijo Cristo de que nos es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

“No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis seréis medidos. ¿Por qué te pones a mirar la paja en el ojo de tu hermano, y no te fijas en la viga que tienes en el tuyo? ¿O cómo eres capaz de decirle a tu hermano: Déjame que te saque la paja de tu ojo, teniendo tú una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero  la viga del ojo, y entonces verás claro para poder sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt 7, 1-5).

Me pregunto yo ¿no será qué lo que vemos en el ojo ajeno no es la paja de nuestro hermano sino nuestra viga? Quiero decir ¿No funcionará el otro como un espejo? Deberíamos tenerlo en cuenta. Y ahora, después de toda esta digresión cristiana vuelvo a traer la pregunta del comienzo ¿Debemos condenar a las personas por sus actos? ¿Debemos condenar a los injustos, a los malvados, ponte: violadores, asesinos, torturadores, genocidas? Está claro que deberíamos condenar los actos malvados, pero como somos personas también en nuestro haber hay otros actos menos malos, aunque esto da igual, porque la cosa no va con los actos, sino con las contribuciones a nuestra sociedad, contribuciones artísticas, intelectuales, científicas. El balance entre el acto y la obra o contribución de una persona a la sociedad que habita. ¿Quiénes somos nosotros para establecer ese balance? ¿Dónde está el límite de lo permisible moralmente? Insisto, todo esto va de ver la paja en el ojo ajeno, que como digo, sospecho que es nuestra viga o parte de ella lo que vemos en el ojo ajeno.

Vivo en una España laica más o menos secular, pero todo este trasfondo es cristiano. Lo es porque es nuestra cultura, más allá de que seamos  o no cristianos de fe, lo seguimos siendo de moral. De todas formas voy a hacer una distinción entre cristianos y ateos (aquellas personas que no creen en Dios o en la existencia de lo Transcendente).

Los cristianos (y no digo católicos a posta, porque hay muchos cristianismos en España) creo que tienen el dilema más fácil. Probablemente dirán como Jesús, no hay que juzgar a los demás, todos somos pecadores, quiénes somos para declararnos jueces. Es Dios en última instancia el que debe de juzgar los actos de los seres humanos. Pero no podemos ser tan simplistas. Somos capaces de distinguir entre el bien y el mal, esto hace que el mal no nos sea indiferente. Si nos diera igual el mal que hacen las personas de nuestro alrededor, si nos comportásemos como si nos fuera indiferente, ¿no estaríamos siendo cómplices del mal? Deberíamos denunciar los males de nuestra sociedad y señalar a las personas que lo ejecutan. ¿No es una paradoja que Dios nos haga capaces de distinguir el mal, capaces de la empatía de sufrir con el sufrimiento ajeno y que después nos diga que no juzguemos al prójimo, que vayamos a lo nuestro? No podemos ser indiferentes al mal y no juzgar.

Hay males que nos resultan escandalosos, indignantes, (dependen de cada época, eso lo sabemos, pero da igual, eso no hace que los males de hoy nos sean indiferentes). Si sabemos que una persona con cierta relevancia social ha sido de esas malvadas que hoy nos duelen, ¿Cómo valorarlo socialmente? Se preguntarán los cristianos, digo yo, ¿Para qué nos dio Dios la capacidad de distinguir entre el bien y el mal y la capacidad de juzgar? ¿Para qué mirásemos para otra parte? ¿Para qué nos centráramos en nuestros propios actos ajenos al mundo que nos rodea? Cada cual no puede hacer lo que le parezca. Somos seres sociales. Lo que otros hacen  nos afecta.

Esta será la problemática de las personas cristianas, creo yo. Que se deben de encontrar entre la disyuntiva de si es pertinente juzgar o no al prójimo. Pero ¿Cuál es la problemática de los ateos? Ya digo que la moral no tiene nada que ver con la creencia en Dios.

“No por haber perdido la fe vais de pronto a traicionar a vuestros amigos, robar o violar, asesinas o torturar” apuntaba André Compte-Sponville en su libro “El alma del ateísmo”.

Y bueno, podemos ampliar, yo no diría que en mi sociedad se trate de una pérdida de la fe, sino de una falta de la misma. Diría que las personas ateas no han perdido nada, simplemente nos les hace falta creer en Dios, hay explicaciones por ejemplo, las de la ciencia que son contingentes y válidas para muchas personas. Mucha gente no necesita a Jesús ni a Dios en sus vidas. Pero la moral la necesita todo el mundo, es una especie de consenso social. Todo el mundo tiene valores, todos seguimos pudiendo distinguir entre el bien y el mal. Muchas personas de hoy no hacen el bien pensando en la vida eterna o en el día del juicio, sino en el bien de las personas las rodean, en el amor que sienten por los suyos. Aunque no necesiten a Dios tienen la capacidad de amar y de sufrir, como todo el mundo en todas las épocas. Es una cuestión humana. ¿Puede existir alguien que no haya amado nunca a nadie? ¿Alguien que no haya sufrido? ¿Y qué tiene que ver esto con la religión o con Dios? Para un ateo nada.

Atendiendo a esto, la cuestión del juicio para un ateo es aún peor que con la persona cristiana. Porque si Dios no existe todo es nuestra responsabilidad. Somos responsables del mal y es nuestra obligación actuar no sólo para impedirlo sino también para condenarlo. Para una persona atea todo ocurre en esta vida terrestre que vivimos hoy. Es lo único que tiene y es su principal preocupación. ¿Cómo va a ser un genocida? ¿Cómo va a cometer un asesinato un ateo? Esta vida lo es todo.

El bien y el mal no es producto de la voluntad divina (para el cristiano el libre albedrío hace a las personas escoger entre el bien o el mal, pero su origen de alguna forma pertenece a Dios, es su voluntad que exista el bien o el mal). Muchos dirán que los ateos sustituyen a Dios por el azar y que entonces el bien y el mal es un producto del azar. Pero qué más da cuál sea el origen del mal. Desde el momento en que podemos escoger qué hacer, da igual que seamos ateos o no, el bien y el mal se convierten en nuestra responsabilidad. Pero el ateo no tendrá un juicio divino, no se encontrará con un Dios misericordioso. La persona atea es su propia jueza. Juzgar ya no es la labor de Dios, sino la nuestra.  El sufrimiento (que es la causa del mal) sigue existiendo. Seguimos sufriendo. Nada salvará a las personas ateas del sufrimiento salvo ellas mismas. Es su responsabilidad. Están obligados a condenar el mal. A juzgar. ¿Tirarán desde la primera piedra a la última o tendrán misericordia? Si los cristianos se encuentran entre la disyuntiva, las personas ateas se encuentran ante un imperativo y frente a éste sólo les queda la empatía. Porque podemos seguir viéndonos a los ojos y viéndonos pajas y vigas.